Mind

¡Una mente sana es tu fuerza! Tu mente afecta la calidad de tu vida y tu bienestar. Puede hacerte feliz y saludable o, por el contrario. ¿Qué estás haciendo ahora para mantener tu mente sana, fuerte y en buena forma? ¿Lo cultivas y lo fortaleces para que te sirva y te ayude en lugar de limitarte e inhibirte? Muchas personas pasan mucho tiempo cuidando su cuerpo y estado físico, pero descuidan el estado mental. Fortalecer su mente y mantenerla en buen estado de salud es la clave de la felicidad en prácticamente todos los ámbitos de su vida. Se necesita una mente eficiente y fuerte para ser más productivo, construir mejores relaciones personales y profesionales y aprovechar mejor su potencial. Mantener su cerebro y mente en buena forma y salud es muy importante. La buena noticia es que no tiene que ser complicado. Aquí hay formas prácticas de mantener su mente sana, fuerte y en buena forma.

Leer

Lee contenido positivo y valioso tan a menudo como puedas. Tu cerebro necesita estimulación y nuevas ideas. Leer es una de las mejores y más fáciles formas de estimular tu mente. Vivimos en un mundo de información, hay innumerables contenidos y temas valiosos que puede explorar y ayudarlo a ampliar su conocimiento. Elija conscientemente lo que lee. Evite el contenido pesimista y negativo, especialmente todo tipo de mensajes que traten sobre desgracias y tragedias. Desde su perspectiva, el mundo a menudo aparece como un lugar terrible, peligroso y deprimente. Intenta que el contenido que elijas sea positivo e inspirador. Lo que lees y aprendes a través de él debería interesarte y darte un verdadero placer. Recomiendo leer la Biblia.

Desarrolla tu imaginación – visualización

Nuestra mente es un poder asombroso y al mismo tiempo es un rompecabezas neurobiológico todo el tiempo. No podemos explicar todos los procesos mentales que tienen lugar en nuestras cabezas, pero vale la pena conocer una de las habilidades que pueden cambiar el estado emocional en el que estamos en unos segundos, estimularnos a actuar, apoyar nuestra perseverancia para lograr lo que nos esforzamos y puede fortalecer nuestro sistema inmunológico. Es la imaginación o la capacidad de recordar y crear ideas en nuestros pensamientos, lo que usamos con la ayuda de la visualización. Vale la pena descubrir cuál es su poder y comenzar a usarlo conscientemente.

Sigue aprendiendo algo nuevo

Hay muchos estudios que muestran que el aprendizaje ayuda a construir conexiones neuronales y puede detener el desarrollo de enfermedades como el Parkinson. Sin embargo, aprender cosas nuevas es mucho más que solo fortalecer su cerebro. El acto de aprender nos hace más felices. Aprender cosas nuevas nos hace menos vulnerables a la enfermedad de Alzheimer y detiene los cambios neurológicos adversos al construir las “reservas cognitivas” de nuestro cerebro. Aprender algo nuevo en un campo nuevo nos hace más creativos en otras áreas. Al entrenar tu cerebro, aprendemos a crear conexiones entre cosas aparentemente no relacionadas. En otras palabras: la curiosidad y el pensamiento creativo van de la mano.

Sal de la zona de confort

Ten el coraje de ir más allá de tus zonas de confort. Se dice que la zona de confort es un ataúd forrado de terciopelo. Cálido, cómodo, pero nada cambiará, especialmente para mejor.

Su desarrollo está fuera de esta zona. ¿Sabes cómo ir más allá de forma segura para garantizar tu desarrollo?

Una zona de confort es el entorno, la actitud y el comportamiento con el que te sientes seguro. Las personas tienen resistencia interna para abandonar esta zona y cambiar las actitudes y comportamientos a los que están acostumbrados. Fuera de la zona de confort, lo desconocido te espera, así que  tienes miedo al peligro físico o emocional. Sin embargo, permanecer solo en un espacio donde te sientas seguro hace que la zona de confort se encoja y encoja, hasta que experimentes la sensación de inmovilización completa e incapacidad para actuar. Es cierto, abandonar la zona de confort significa para ti una colisión con emociones desagradables y estrés. Se necesita coraje. Solo ir más allá amplía el espacio seguro y, al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades para el desarrollo personal, la creatividad y la capacidad emocional. Esta es la única forma de lograr objetivos cada vez más grandes y más difíciles.

Sé consciente y revisa tus creencias y programas ocultos que te limitan

La mayoría de nuestros comportamientos y acciones en la vida son el resultado de lo que creemos. Si cree que es demasiado tarde después de los 30 para cambiar de trabajo, probablemente hará todo lo que sea para confirmar esta creencia. No creerá que puede tener éxito, por lo que ni siquiera intentará tomar medidas en esta dirección.

“Puedes tener todo lo que quieras si te deshaces de la creencia de que no puedes tenerlo”, Anthony Robbins. En la mayoría de los casos, nuestras creencias se basan en registros subconscientes, de los cuales a veces no nos damos cuenta. Tampoco nos damos cuenta de que algunos de ellos limitan nuestras vidas. Gracias al coaching, podemos identificar estas creencias, reflexionar conscientemente sobre ellas y analizar qué tan útiles son para nosotros, y si no lo son, comenzar a cambiarlas.

¿De dónde vienen nuestras creencias?

La mayoría de las creencias han estado con nosotros por mucho tiempo. Nos fueron presentados o inculcados por nuestros padres, familia, entorno, son parte de nuestra cultura y religión. Los creamos en la escuela, bajo la influencia de experiencias y situaciones en las que nos encontramos. Analicemos este ejemplo de fe en Santa Claus. Cuando éramos niños, estábamos convencidos de que Santa Claus existe porque los padres y todos los que nos rodeaban nos dijeron que era cierto. Encontramos regalos debajo del árbol de Navidad, o lo conocimos en el jardín de infantes, y qué tal si se le cayera la barba, todavía creíamos. Estábamos convencidos de que Santa era real, hasta que nos dijeron que esto no era cierto. Fue solo entonces que comenzamos a analizar toda la evidencia que realmente indicaba que nuestro tío se estaba cambiando a un atuendo rojo y repartía regalos.

Un buen ejemplo de cómo funciona la creencia es el efecto placebo, que es una prueba científica de cómo todo lo que creemos nos afecta. Tomamos una pastilla que se ve, huele, sabe a píldora real y no sabemos si en realidad contiene una sustancia inerte. Obtenemos beneficios para la salud porque creemos que es una medicina real.

Creencias que limitan

Todo está bien siempre que nuestras creencias sean positivas, nos den alas y no nos afecten a nosotros ni a los demás de manera negativa. El problema comienza cuando las creencias nos limitan, bloquean nuestro desarrollo, nos impiden nuevas experiencias, nos impiden alcanzar nuestras metas, nos paramos en el camino hacia nuestra felicidad y hacemos realidad nuestros sueños.

A menudo escuchamos voces que dicen: “No puedo hacerlo”, “No soy suficientemente bueno”, “Soy demasiado estúpido para lograrlo”, “No soy atractivo, no merezco una buena relación”, “Tengo que ser perfecto”, “Nunca nada No puedo lograr “,” Soy demasiado viejo para cambiar mi vida “,” No puedo administrar mi negocio “,” No tengo talento “, etc.

Durante las sesiones de entrenamiento, buscamos todas las creencias que perturban, limitan y obstaculizan el logro de los objetivos. Algunos de ellos están tan arraigados que no somos conscientes de su presencia y solo cuando descubrimos, profundizamos y analizamos, concluimos que realmente existen.

Cambio de creencias limitantes

Siendo conscientes de que tenemos creencias que nos limitan, sabiendo cómo afectan nuestras vidas, centrémonos en cómo podemos cambiarlas. Durante las sesiones de entrenamiento, analizamos a fondo una creencia dada y nos preguntamos cuándo se activa, si está relacionada con la falta de habilidades, valores o identidad. Entonces nos preguntamos cuáles son las consecuencias de lo que creemos, ¿qué perdemos por eso? ¿Qué pasará mañana, en una semana, en un mes, en medio año, en un año o en diez años, si continuamos con eso? Después de analizar y pensar en las consecuencias, es hora de debilitar el poder de limitar las creencias, es decir, buscar evidencia de que lo que creemos probablemente no siempre en cierto. Al comprender lo que nos limita y sentir la necesidad de que queremos cambiar algo, descubrimos que esta creencia no es cierta en absoluto. Es hora del siguiente paso: cambiar esta creencia por una que nos será útil. Debe ser positivo y en lo que creemos. Teniendo una nueva creencia, ahora deberían ser probados, confirmados e implementados en pequeños pasos.

Comer alimentos saludables

La dieta y lo que comemos tiene un gran impacto en nuestro cuerpo y mente. Deshágase de los productos procesados llenos de potenciadores del sabor, colores artificiales, grasas trans, azúcar, etc. Intente comer productos frescos, sin procesar, ricos en vitaminas, minerales y nutrientes valiosos.

Los alimentos que son excelentes para mejorar la memoria y apoyar la función cerebral incluyen, por ejemplo, aguacates, bayas, brócoli, aceite de coco, huevos, verduras de hoja verde, salmón, sardinas, nueces, plántulas, cúrcuma de cúrcuma oscura. Más información sobre nutrición en la pestaña Cuerpo

 Dormir lo suficiente

El sueño es un elemento importante de nuestras vidas, afecta nuestra salud, productividad y bienestar. La falta de sueño, afectará negativamente su rendimiento mental con el tiempo, contribuye a una mala toma de decisiones, un razonamiento reducido, también afectará habilidades de resolución de las problemas pequeños y el tiempos de respuesta será más lentos para tareas específicas. Después de solo dos días sin dormir lo suficiente, la velocidad de reacción y el tiempo de reacción disminuyen significativamente.

Es importante que dormir sea una prioridad para usted. Debe planificar su sueño como cualquier otra actividad diaria. Al igual que una buena dieta y ejercicio, el sueño es un componente clave de la salud general y una mente en forma.

Construye buenos hábitos

¿Tus hábitos te detienen, te hacen sentir mal? O tal vez tienes buenos hábitos que te sirven, te dan fuerza, te ayudan a seguir adelante. Hábitos que te hacen sentir bien y pensar positivamente sobre ti mismo.

Probablemente todos tengan al menos un mal hábito del que les gustaría deshacerse. Tal vez sea un aplazamiento constante, dudas, una tendencia a culpar a los demás, llegar tarde, etc. Los malos hábitos, no solo que no nos sirven, también dejan una marca negativa en nuestra psique.

Deshacerse de un mal hábito a veces puede ser difícil. Una forma efectiva de combatir un mal hábito es reemplazar gradualmente un mal hábito con un buen hábito. Por ejemplo, si después del almuerzo siempre come dulces, reemplácelos con un refrigerio más saludable, por ejemplo, fruta. Si carece de confianza y es tímido, establezca objetivos específicos en esta área y procure tener una personalidad más abierta y sociable. El objetivo puede ser, por ejemplo, superar sus miedos y comenzar una conversación con alguien que no conoce, hablar en una reunión o hablar sobre un tema en público. Establecer una meta y trabajar en ella, y en particular el progreso y los éxitos que aparezcan, aumentarán su confianza y autoestima.

Control del pensamiento

El control total sobre nuestros pensamientos no es posible; generalmente aparecen automáticamente como resultado de varios eventos y emociones. Pero esto no significa que no tengamos influencia sobre ellos, por el contrario, depende de nosotros cómo los formaremos. Todos pueden aprenderlo, y vale la pena hacerlo porque nos hace darnos cuenta de cuánto podemos influir en nuestras propias vidas. Imaginar que este es el primer paso para cambiar sus hábitos de pensamiento, que se han ido formando a lo largo de los años, se duplican y, en consecuencia, provocan malestar, baja autoestima, visiones pesimistas, etc.

Es bueno saber qué mecanismos se clasifican como pensamiento negativo. En este contexto, el más común es:

-requisitos demasiado estrictos para usted, que se manifiestan en el pensamiento en términos de “debo” y “debo”,

-visiones catastróficas que no tienen nada que ver con la realidad,

-generalización,

-enfocándose en fallas,

-recuerdo constante del pasado,

-pegar etiquetas,

-culpando a factores externos por sus fallas,

-tomando todo personalmente

-comparándote con los demás.